Zarzuela La Verbena de la Paloma

27 de octubre de 2018 a las 20:30
Entradas desde 16,00 €

Sainete lírico con libreto de Ricardo de la Vega y música de Tomás Bretón.

Nos hallamos en un barrio popular de la Villa y Corte. La escena representa una calle y frente al espectador, de izquierda a derecha, aparecen una botica, una casa de pisos con su portal abierto, una buñolería y una taberna, con mesas en el exterior. Es la noche del 14 de agosto, fecha en que se celebra la verbena de la Virgen de la Paloma. Varios vecinos están tomando el fresco en la calle: frente a la botica, Don Hilarión, el boticario, y su amigo Don Sebastián; ante el portal de la casa, el portero y la portera, ésta con un niño dormido en el regazo. En la ta­berna, sentados a una mesa, el tabernero y dos mozos jugando al tute, mientras la tabernera, Rita, cuida del establecimiento y les sirve algunas copas. Junto a la pared de la taberna se halla sentado Julián, pensativo y triste. En la buñolería, entra y sale gente.

aparece Julián con el pantalón mor­dido por los perros de la tía Antonia y peleándose con ésta; a su lado, Casta, Susana, dos guardias y un inspector. Cesa el bai­le y la multitud observa la pelea que se suscita. El inspector impone orden y empieza a interrogar a la tía Antonia; ésta contesta con malos modos y el inspector se enfada con ella. Cuando la vieja se insolenta también con Julián, el inspector la manda a la prevención con sus perros. Julián se ofrece a ir a la cárcel y Susana, conmovida, se ofrece a ir con él. Este gesto provoca la reconciliación

de los dos. Don Sebastián sale fiador del muchacho y el inspector cede, dejando que todos vuelvan a sus casas. Se reanuda el baile y la calma parece restablecida cuando Julián observa la presencia de Don Hilarión y arremete contra él. El viejo se escabulle y huye y el inspector restablece una vez más el orden. Se reanuda otra vez el baile y con ello da fin la obra.